lunes, 14 de diciembre de 2015

SORTEO ESPECIAL FIN DE AÑO Y... EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD



Hola a tod@s,

Estas fechas son muy complicadas para mí en cuanto a tiempo libre, pues me toca trabajar mucho ayudando a Papá Noel y los Reyes Magos, esta es la forma romántica de decirlo, pero en realidad soy sólo una pieza más del engranaje de consumismo bestial que nos invade en estas fiestas navideñas. Y es que, para ganarme la vida, ejerzo de librera, y en estas fechas son muchos los que, por arte de magia, recuerdan que existen cosas llamadas libros y que sirven como regalo, porque los que tenemos la lectura en el corazón, nos los autoregalamos y regalamos sin control y sin fecha en el calendario.

El caso es que, antes de que me engullan las masas de compradores, necesito despedirme de tod@s vosotros en condiciones. Este ha sido un año muy especial para mí, en muchos aspectos, y todo tiene su origen en mi libro Azul, el poder de un nombre. Samidak que salió, al fin, publicado el 26 de octubre. Hace unos pocos meses decidí crear este blog para tratar de dar a conocer un poco mi proyecto, mi universo literario, mis escritos de Azul. Además, aprovecharía para colgar reseñas, sobre todo de mis principales pasiones, mis lecturas. 
Jamás pensé que el blog me fuera a deparar unas vivencias tan increíbles como las que he pasado, ni que fuera a conocer a tanta gente maravillosa interactuando en la comunidad blogera. He compartido y espero seguir compartiendo con muchos de vosotros una amistad entre lectores que me llena de felicidad. Así que os doy las gracias a tod@s por estar ahí, por vivir vuestra pasión por los libros y por compartirla. Y muy especialmente quiero dar las gracias a tod@s los que me apoyáis con mi novela, ¡arriba los Azules!

El próximo año tendré trabajo extra con la promoción de mi primer libro, así que sentiré si no puedo estar muy activa en el blog, pero no dejaré de visitaros siempre que el tiempo me lo permita. Y seguiré dándoos la paliza con las experiencias que me traiga mi libro... Bueno, de momento, tanto si celebráis o no la Navidad, yo os deseo a tod@s, ¡felices fiestas!


Ficha bibliográfica:

Título: El espíritu de la Navidad y otras historias navideñas

Autor: Connie Willis

Editorial: La Factoria de Ideas

He de confesar que soy agnóstica. No puedo decir que haya sido una decisión al azar, ni fortuita, es algo muy reflexionado a lo largo de mi vida y a veces difícil de llevar, pues envidio a la gente que es capaz de mantener una creencia religiosa (sin extremismos absurdos) y dejar que ésta le haga más llevadero cualquier mal momento. Yo, incapaz de creer en más allá místico, me refugio en mis propios mundos imaginados. Lo cierto es que podría ser budista de corazón, pero mi mente no opina igual, así que difícilmente podré reencarnarme en algo más que un vegetal. Lo cual, si lo pienso, ya sería un triunfo, pues muchos vegetales son superiores a algunas personas.
Pero como buen ser humano lleno de contradicciones, y puesto que he crecido dentro de la tradición cristiana, soy una gran apasionada de la Navidad. Me encanta decorar mi casa, hacer postres para las fiestas, reunirme con amigos a hacer fiestas hobbits (aunque en la Comarca no nos regimos por el calendario cristiano, ni necesitamos escusas para hacer fiestas y comilonas) para rematar el año, colocar los zapatos con mis peques la noche de Reyes... Y es que, pese a mi falta de fe religiosa, sí me gusta pensar, puerilmente, en la posibilidad de que exista algo de Magia, ese hechizo navideño que nos convierta de un día para otro en mejores personas, como ocurrió con el señor Scrooge. Por supuesto también amo la Navidad porque me hace retornar a mi infancia, esa época de tu vida en que las miserias del mundo no alcanzan a dañar tu alma y eres totalmente libre.

Este año tuve la fortuna de encontrar saldado en mi visita a la CyLcom de Valladolid el libro El espíritu de la Navidad y otros relatos de Connie Willis y me hice con él, pues me apetecía una lectura de este tipo antes de la llegada de las fiestas. Hacía tiempo que tenía pendiente leer algo de esta gran autora estadounidense, ganadora de numerosos premios por sus creaciones de ciencia-ficción. Confieso que, aunque esta antología no ha sido la mejor que haya conocido de cuentos fantásticos, seguiré leyendo a esta autora, ya que su pluma y su imaginación me han dejado un buen sabor de boca.
He de admitir, en defensa de dicha antología, que el tema de la Navidad está demasiado explotado en lo literario y su peso emocional, no da para muchos ni originales planteamientos. Y aún así, Connie Willis, consigue varios registros llenos de magia, humor, incluso terror, que he podido disfrutar. Os hago un pequeño resumen de cada cuento:



-Milagro: Un espíritu de Navidad ecologista que se encarga de dar a cada uno el verdadero deseo de su corazón. Se menciona en todo momento la película Qué bello es vivir, aunque  los protagonistas como la autora, prefieren De ilusión también se vive. Es un cuentito tierno y predecible, pero tiene su encanto.


-Posada: San José y la Virgen María en pleno viaje a Belén se pierden y aparecen en el presente a las puertas de una iglesia. No ha sido mi favorito, pero me encanta cualquier cosa que ofrezca un agujero espacio-temporal para viajar.

-En la tienda de juguetes de Coppelius: Un tipo egoísta y narcisista queda encerrado por siempre en una tienda de juguetes que protege a los niños. Una fábula con el espíritu de un buen cuento de Andersen.

-El poni: La Navidad concede a todos el verdadero deseo de su corazón, que no tiene porqué coincidir con un deseo racional. Pese a ser el más corto de la antología, me pareció el más intenso, y bastante perturbador a su manera.

-Adaptación: Un dependiente de libros, agobiado en plena campaña navideña, es ayudado por los espíritus de la Navidad de Dickens. Uno de mis favoritos, sin duda, y no sólo porque me sienta identificada con el librero protagonista del cuento y porque adoré Canción de Navidad. Sino también porque he disfrutado con el gran conocimiento de la literatura inglesa que despliega la autora, se nota que ejerció como profesora de instituto.

-La garra de gato: Un relato de misterio al más clásico estilo de Holmes en plena Navidad en la campiña. Divertido homenaje a los cuentos clásicos de detectives ingleses.

-Boletín de noticias: Mi favorito, por el humor de su trama. Unos extraterrestres  se dedican a invadir nuestros cuerpos en plena llegada de la Navidad y su invasión parasitaria nos convierte en seres más amables y solidarios. Siempre he adorado las invasiones de ultracuerpos (desde que siendo niña vi el camión cargado de vainas de la película La invasión de los ladrones de cuerpos), y este relato hace múltiples referencias a películas clásicas de este tipo de posesión extraterrestre.



-Epifanía: La búsqueda de la segunda llegada de Jesús a nuestro mundo por tres personajes muy diversos. Sin duda también uno de mis favoritos, por ese halo mágico de misterio y la angustia que me producen los hombres de negro (hombres de Herodes).



Así que si, como a mí, os gusta de vez en cuanto recrearos con una lectura navideña, os recomiendo esta selección.

Y para terminar mejor mi feliz año, quiero sortear un ejemplar firmado de mi libro Azul, el poder de un nombre. Samidak  (chapa y marcapáginas incluido) y una camiseta oficial que todo buen Azul debe tener.

Participar en el sorteo es muy sencillo, todos los participantes recibiréis un punto para participar pero serán necesarios los siguientes requisitos:

  • El sorteo es de ámbito internacional (es un sorteo especial y yo me comprometo a asumir los gastos de envío, incluso al extranjero).
  • Es necesario ser seguidor del blog.
  • Es necesario ser seguidor del Facebook de nuestro libro, darle Me gusta a nuestra página de Facebook.
  • Es necesario seguirnos en nuestro twitter.
  • Es necesario dejar un comentario en esta misma entrada. 

¡Además, todo el publicite el sorteo por twitter ganará un punto adicional!

    Cualquiera que no cumpla los requisitos no podrá participar.

    En el comentario se debe añadir:
       - El nick del participante.
       - El link al perfil de blogger (para poder comprobar si sois seguidores).
       - Vuestro nombre en Facebook.
      - Link de la publicación de twitter (no es obligatorio, solo es para tener un punto más)


    Ante cualquier duda podéis dejarnos un mail a la siguiente dirección: elpoderdedunnombre@gmail.com

    El fallo del sorteo se realizará el próximo 4 de febrero  a través de la página random.org.

    Esperamos que tengáis mucha suerte. No dudéis en embarcaros a nuestro viaje.

    ¡Gracias por visitar nuestros universos!



    viernes, 27 de noviembre de 2015

    Frases en cthulkug I

    Hola a tod@s,

    Esta es una entrada muy especial, en primer lugar porque va destinada, especialmente,  a todo aquel que haya leído o lea mi novela Azul, el poder de un nombre. Samidak o todo aquel que tenga algún interés en aprender algo de cthulkug, la lengua empleada por una de las razas creadas por mí y que habitan en una parte del universo de Azul. Y en segundo lugar, porque es la primera entrada que incluye transcripciones del cthulkug. Algunos de mis lectores me han pedido que, atendiendo a las propias notas de autora de mi novela, publique tres frases significativas que aparecen en Azul, el poder de un nombre en forma fonética, atendiendo al cthulkug en que se expresan, pero no de forma escrita. Los cthulkugs utilizan una escritura cuneiforme, cuyo abecedario ya está expuesto en la página "Gramática cthulkug" de este blog. Y aquí os dejo ahora las tres frases prometidas, con su significado en castellano, su fonética en cthulkug y, por supuesto, su escritura cuneiforme correspondiente. Prometo más entradas de este apasionante idioma. cuyo aprendizaje recomiendo a todo aquel amante de la lingüística o aventurero dispuesto a viajar por los confines del universo.

    1. "Asidimar Cthulkug Frantidavsa" (Propiedad del Imperio Cthulkug)



    2. "Tor-alemei es netirak dou hachetisu sodarak pilerk yu" (Que el brillo de una hacheti sea mi única luz)





    3."Tor-alemei dorak yu as deis nirimarsais" (Que mi fuerza sea la de los árboles)





    viernes, 20 de noviembre de 2015

    GALATEA


    Ficha bibliográfica:

     Título: Galatea


    Autor: Melisa Tuya


    Editorial: Lapsus Calami

    Precio: 14 €

     Sinopsis: ClaX, un modulo, un androide de última generación, es vinculado a una niña de 8 años, hija de un matrimonio de clase privilegiada (unidos por compatibilidad genética alta) del planeta Nueva Europa. La misión de ClaX es ser el compañero, cuidador y maestro de la niña durante los 12 años que durará el viaje a bordo de la nave Pegaso con destino a colonizar el planeta Galatea. La niña es sólo una de los casi 6000 pasajeros más, todos niños de la misma edad (exceptuando la tripulación), que parten sin sus familias, con la sola compañía de sus módulos y con el objetivo de llevar la vida al nuevo mundo del gobierno de la Comandancia llamado Galatea. Tras esos 12 años de viaje espacial, ClaX y la niña, ya mujer, han desarrollado un vínculo férreo extraordinario que les convertirá en almas inseparables, para desgracia de todo aquel que pretenda amenazar su unión y supervivencia...
     


    En 1942, Isaac Asimov publica el relato Círculo vicioso, que posteriormente será incluido en su afamada antología Yo, robot. En este relato, Asimov expone por primera vez sus tres leyes de la robótica, unas normas que, no sólo regirán a la mayoría de los robots que aparecen en sus novelas y cuentos, sino a otros muchos creados por distintos autores de ciencia-ficción. Dichas leyes son:
    1.     Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
    2.     Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
    3.     Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

    Asimov tenía la creencia de que los robots inteligentes serían uno de los grandes logros del futuro y una gran ayuda para el avance de la raza humana. Él no sentía miedo ante el desarrollo tecnológico y sus posibles consecuencias negativas dentro de nuestra sociedad, no veía nada reprochable en que creáramos vida artificial y ejerciéramos de pequeños dioses. Por supuesto, su visión optimista contrasta con la otra que tantas buenas historias nos aporta, en la que los robots no ejercen como amigos-esclavos de los hombres, sino que se rebelan ante su creador, de una manera más o menos violenta.
    Personalmente, encuentro las tres leyes aburridas para cualquier robot que se precie como ente inteligente y agradezco toda inteligencia artificial que rompa estos preceptos, aunque no me gustaría conocer a ninguna que lo hiciera. Pero si no fuera por mis queridas "maquinas humanas", dudo mucho que RD-D2 fuera un héroe, que Rick Deckard soñara con ovejas eléctricas, que Bender bebiera cerveza y que Terminator volviera una y otra vez. Y por supuesto, dudo mucho que ClaX, el maravilloso módulo robótico de Galatea  pudiera desear ser humano, conseguirlo y rechazarlo a la vez.

    He de confesar que no decidí leer Galatea por su argumento, si bien suele ser este el motivo que más me incita a leer un libro u otro. Lo cierto es que aunque soy una gran aficionada a la ci-fi, no acostumbro a cultivar mucho en mis lecturas aquellas cuyo principal protagonista es un robot con pretensiones humanas, pues siempre tiendo a deprimirme perdida en las reflexiones filosóficas-éticas de este tipo de historias y en la desmoralizadora visión de la raza humana. No puedo negar que mi novela favorita de este tipo es ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?, popularmente conocida como Blade Runner. Una historia cuyo final demoledor, años después de su lectura, aún trato de masticar y digerir. 
    Mi admiración por esta novela me condujo hace unos años a leer la decepcionante Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero, autora que revivió en su novela a los replicantes sin mucho atino por su parte y con una resolución de la trama policiaca al más puro estilo Scooby Doo. Así que tras aquel mal trago, desde luego los robots de Galatea no eran suficiente reclamo. Pero una lectora-escritora de mi género no podía dejar de leer una historia de ci-fi escrita por una mujer, española y encima novel. Sentía una enorme curiosidad hacia su lectura y una mayor ansiedad para que ésta no me defraudara, cosa que, desde luego, no pasó. Galatea es una lectura trepidante que reúne en sus páginas muchos de los más característicos elementos propios de la ci-fi más clásica, sin por ello carecer de frescura y elegancia. No sólo plantea varios debates esenciales en la ci-fi más pura, polémicas claves en bioética como la eugenesia, los límites de la inteligencia artificial, ¿en qué momento dejamos de seres humanos para creernos algo parecido a dioses inmortales?, ¿puede una máquina compleja adquirir sentimientos propios de los humanos?.. Además también es una historia con varios momentos de acción bien desarrollados.
    No quiero hacer spoiler de esta novela, pero sorprende cómo la empatía, uno de los sentimientos más propios de un ser vivo coherente, de la que carece la humana protagonista, va a ser poco a poco cosechada por ClaX para culminar en su acto final, cierre perfecto a este gran drama humano.
    A resaltar, igualmente, la prosa de Melisa Tuya, ágil y clara, que junto a lo narrado consigue una perfecta simbiosis.


    Galatea es también una novela de personajes, fuertes e interesantes. Empezando por la protagonista que carece de nombre, la autora ha decidido no dárselo, y también carece de otros atributos que debería poseer por su naturaleza humana. Es un personaje cruel y antipático, porque tiene que serlo, de otra manera no podría llevar el peso de la historia, ni podría ser creíble toda la trama. De ClaX, el módulo robótico principal, vinculado a nuestra protagonista, no puedo añadir nada sin decir todo, así que lo mejor es que lo descubráis con la lectura. Pero hay muchos más personajes bien trazados que enriquecen la historia: Duncan, su hermana Lola, Cala, Eric Joupé... Toda una caterva de robots y humanos que nos incitan a reflexionar sobre la condición humana.

    martes, 10 de noviembre de 2015

    VALLADOLID Y SUS PRIMERAS CyLCom




    Hola gente, hoy os traigo una entrada muy especial, no
    se trata de ninguna reseña, ni de ninguna cosa que se parezca a otras que he subido hasta el momento en esta página. Hoy os presento la crónica de mi visita a Valladolid y mi primera presentación de Azul, el poder de un nombre. Samidak. Os advierto desde ya, porque a lo mejor se os hace cansino leer mis peripecias de autora novel, pero es que me hacía mucha ilusión narrar mi viaje y mi maravillosa experiencia, aunque suene a madre pesada que pone fotos de su precioso primer hijo. Sois libres de continuar leyendo o de pasar a otro blog con reseñas actuales o recomendaciones provechosas e interesantes...


    Seré franca, hace cosa de quince días no tenía ni la más mínima intención de hacer mi primera presentación tan pronto en el tiempo, ni tan lejos de mi Madrid-Getafe (lugar de residencia) donde no podría arroparme ni uno sólo de mis amigos o conocidos cercanos. Pero dio la casualidad de que me junté con unos días de vacaciones y de que estos coincidían con las primeras jornadas CyLCom de Valladolid, dedicadas a la literatura de terror, ci-fi, fantasía... Como buena amante del género, decidí que era el momento ideal de pasarme por Valladolid, que aún no lo conocía, y ver de paso sus magníficas librerías.
    Mi sorpresa fue enorme cuando, hablando con mi editora en Éride, me comentó que podía presentar allí mi libro gracias a la invitación del también escritor Dioni Arroyo Merino. No tardé nada en contestarle que por mi parte encantada y acto seguido en mi interior ese encantada se convirtió en aterrada. ¡Me iba a Valladolid a la primera presentación de mi libro! 
    Kit de escritora con ganas de firmar
    Lo confieso, soy terriblemente tímida, y si a eso unimos que no sé hablar en público, la combinación es para temblar. Pero para una madre orgullosa de su bebé (Azul, el poder de un nombre), eso son menudencias. Así que preparé mi maleta: la física con mi kit de escritora que firma, si es que alguien me quiere y la mental, con un esquema de los temas que comentaría en mi media hora de presentación. No estaba dispuesta a llevar ningún guión escrito, como si fuera un comentarista de las noticias; si no pudiera hablar de mí misma y de mi libro de manera natural, difícilmente podría hacer ver a nadie lo precioso que es mi bebé.

    Las jornadas CyLCom se celebrarían entre el sábado 7 y domingo 8 de noviembre en el recinto Ferial de Valladolid. Mi charla, en el Rincón de nuevos talentos, sería el domingo a las 12.30h. El sábado me tocó madrugar, pues quería llegar pronto a Valladolid para pasear por las librerías, conocer a sus libreros y presentarme como una novel autora más y vieran que mi bebé era una auténtica preciosidad, qué se puede esperar que diga de él su madre. Mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que en varias de estas increíbles librerías (Oletvm, Margen Libros, El sueño de Pepa...), no sólo ya conocían a mi bebé, sino que también lo tenían entre su fondo editorial, cuando yo de momento (el libro salió a la venta el 29 de octubre) sólo lo había visto por Madrid. Así que el paseo por las bonitas librerías de Valladolid me resultó un placer como librera, lectora y recién autora que soy.
    En Oletvum (el corazón me dirige a la Comarca)


    Por la tarde ya me dirigí a la CyLCom, para conocer a gente simpática como el autor Alejandro Barrero, que habría de acompañarme en mi presentación (pobre, la lata que le di con mis personajes cthulkugs), Dioni Arroyo Merino, uno de los grandes organizadores del evento, la atenta Mª José, librera de El sueño de Pepa o Cristina Bermejo (Dama de la noche), una joven autora-vampira también de Getafe.
    En Margen Libros (muy cerquita de El marciano)

    El domingo por la mañana, el gran día de mi debut como presentadora-autora, llegó sin que una parte de mí abandonara sus nervios y la otra se ocupara de mantener la calma necesaria. Jugaba en mi favor el hecho de presentir que nadie, o casi nadie, vendría a escucharme, pues a la misma hora tenía lugar una charla con autores consagrados y un tema más interesante para los visitantes de las jornadas. Tras asistir a la presentación de Paula de la Vera sobre su experiencia como escritora y la iniciativa "Yo leo fantasía en español", a la que pertenezco, tocó el turno de mi charla.
    No os voy a mentir, había gente escuchándome, pero sólo seis personas. Aunque eran seis desconocidos para mí a los que tuve que hablar; mi primera presentación, la primera vez que hacía algo semejante. Masticas tu vergüenza, tu timidez y te lanzas a hablar, porque nadie mejor que tú para recomendarles que te lean entre los miles de libros que se publican, entre la mucha oferta de editoriales enormes con marketing machacón, que no es el caso de la mía, entre los muchos autores consagrados cuyos nombres ya conocen o les han aconsejado. Yo no soy nadie para esos oyentes, no conocen mi nombre, una autora novel, para más inri española y encima de género fantástico. NADIE. Pero para mi bebé libro (sin olvidar a mis dos hijos) lo soy todo, como él es todo para mí. TODO. Y tras la charla había firma de libros...
    En plena presentación
    Firmando feliz
    Firmé tres ejemplares de mi público de seis asistentes, un 50 % por ciento de efectividad con la presentación (lástima que no me escucharan 100 personas). No debí de aburrirles tanto, más bien debí de interesarles por mis universos cuando decidieron comprar mi libro y aventurarse a leerme. En resumen, soy feliz, estoy más que encantada con esta primera experiencia como presentadora, confío en poder hacer más y mejores.
    Les doy las gracias a estos mis primeros oyentes, y por supuesto a toda la maravillosa gente que organizó la CyLCom y dejó un huequito a una desconocida y humilde escritora como yo, y también, gracias a los buenos libreros de Valladolid, especialmente a Mª José por todo su apoyo pese a acabarme de conocer y pasar tan poco tiempo juntas.

    ¡Mi bebé es el más bonito del mundo!, que os quede claro.


    En la CyLCom (gracias a la librería El sueño de Pepa)




    Mis seis oyentes, mi presentador y yo 

    miércoles, 4 de noviembre de 2015

    Justicia auxiliar


    Ficha bibliográfica:
    Título: Justicia auxiliar


    Autor: Ann Leckie

    Editorial: Ediciones B

    Precio: 20 euros



    Sinopsis:


    Breq, un enigmático personaje de formación militar, ha llegado hasta el remoto y frío planeta de Nilt en busca de un objetivo que persigue desde los últimos diecinueve años. Pero antes de alcanzar su meta, se encontrará con la inesperada presencia de Seivarden Vendaai,  una humana radchaai a la que creía muerta hace mil años y que conoció cuando Breq era la nave de guerra Justicia de Toren, con una inteligencia artificial que conectaba y controlada a miles de soldados del Imperio Radch.



    Esta es la primera novela de Ann Leckie, autora norteamericana, hasta hace poco una auténtica desconocida. Gracias a su singular y atractiva trama, ha ganado los más importantes premios de ciencia-ficción: Hugo, Nebula, Arthur C.Clarke, Locus y BSFA. Confieso que semejante tarjeta de presentación me llamó la atención como devoradora que soy de ciencia-ficción. Pero no fue el rosario de premios lo que me empujó a lanzarme a su lectura, después de muchas experiencias nefastas, soy bastante escéptica en cuanto a los galardones literarios y el proceder al otorgarlos. No, los premios nunca me impulsan a leer nada. Sin embargo, en la sinopsis de la editorial se hablaba de un ardiente deseo de venganza que gobierna las acciones de Breq. Venganza, de este concepto me gusta hasta la sonoridad del vocablo en sí. Ya sé, debería ser más budista y confiar en que el karma lo arregle todo, pero me es imposible adorar toda historia cuyo eje sea una venganza, un resarcimiento o a veces una simple limpieza del honor injustamente manchado, por arcaico que esto pueda sonar. Teniendo esto en cuenta, se hace obvio que adore historias como El conde de Montecristo, Las cuatro plumas o, en otro orden de cosas, la crudeza del cuentito Vendetta de Guy de Maupassant. Sin olvidar la increíble novela gráfica de Alan Moore, "V de Vendetta". Venganza, es un sentimiento tan humano, que aunque no compartas, tiendes a entender. En Justicia auxiliar no sólo lo vas a entender, también vas a ser partícipe de él, como no podría ser de otra forma una vez que los hechos que motivan esta venganza queden expuestos. Aunque lo singular aquí, es que la que sufre esta sed de venganza no es una criatura humana, sino una inteligencia artificial encerrada en un cuerpo humano bajo el nombre falso de Breq de Gerentate.



    La verdad es que después de leer numerosas historias sobre cómo una inteligencia artificial cobra conciencia de sí misma y actúa de una manera más humana que los propios hombres, me aburro bastante con este tipo de planteamiento. Pero, desde luego, no puedo decirlo de Justicia auxiliar. Y esto se debe, principalmente, a que la autora no se para a debatir sobre la naturaleza humana y cómo una máquina puede asimilarla, sino que la novela se centra en la acción, en desvelar la misteriosa historia del pasado de Breq, cuando era el crucero de batalla Justicia de Toren y se encargaba de atender a numerosos soldados humanos y auxiliares. Es importante que explique un poco qué es un auxiliar, puesto que el mismo título incluye este concepto de los mundos de Ann Leckie. Los auxiliares son cuerpos humanos procedentes de los enemigos prisioneros del Radch. Tales dejan de vivir como personas para renacer como soldados serviciales y apéndices de la gran inteligencia artificial de la nave en la que son asignados. Marionetas útiles sin mente individual, zombis sin capacidad de cuestionar las órdenes de sus superiores humanas y en última instancia del gran emperador o Lord del Radch. En este sentido, Breq no sólo fue la nave Justicia de Toren, también fue Esk Una, una auxiliar muy ligada a la teniente Awn a la que sirve, el personaje que motiva su deseo de venganza.

    Uno de los aspectos a destacar de la novela, que quizás por ello pueda resultar confusa en su lectura inicial, es que los humanos del Radch no hacen distinción de sexo en su lenguaje, en su civilización todo responde, a la hora de designar, al género femenino. Un detalle curioso, que al principio puede parecer extraño, pero que según avanza la historia pasa a un segundo plano y carece de importancia saber si Breq, Awn, Seivarden... o cualquier otro personaje, es en realidad hombre o mujer, si bien hay pistas que indican qué es cada cual. Lo cierto es que yo me sentí cómoda con esta peculiaridad y con la sonoridad musical de los nombres radchaai.

    A parte de la adictiva trama, Ann Leckie da forma a todo un imperio galáctico, el del Radch, de lo más coherente y llamativo, te deja con deseos de saber mucho más de su historia pasada, su estructura, sus costumbres, su religión... Para recrear el Radch, su autora ha tomado elementos de la Roma antigua, especialmente en lo que se refiere a su política expansión y posterior asimilación de los territorios conquistados. Los habitantes de planetas rendidos ante el poder militar del Radch pasarán, tras el tiempo de la anexión, a ser ciudadanos radchaais de pleno derecho. Por supuesto, dentro de las clases sociales radchaais hay estratos, entre las casas más antiguas y adineradas y el resto que tienden a servir (aceptar ser clientes, se denomina en la novela) a las primeras. Un paralelismo entre los patricios y los plebeyos de Roma, así como los conflictos que fueron en aumento según se expandía más esta civilización y la necesidad de encontrar el equilibrio de poderes.

    La historia te atrapa desde el principio por todas estas características originales y por un ritmo parejo al de una buena película de western con elementos del género negro. Si bien es cierto que una vez que se pone de manifiesto el móvil de Breq, el final se antoja predecible, aunque no por ello deja de ser deseable. Es una de las pequeñas pegas que he de objetar a esta brillante novela, hubiera deseado un final más impactante, incluso más épico.


    Personalmente he leído libros de ciencia-ficción que hubieran merecido tantos premios como esta novela y por desgracia no ha sido así, aunque he disfrutado mucho conociendo los mundos de Ann Leckie, no tengo claro si es merecedora de tantos galardones. Yo esperaba mucho más de su trama y sus personajes (si bien adoro la transformación de Seivarden). Me temo que esto es más culpa mía y de mis ideas preconcebidas, pues creía que Justicia auxiliar, se englobaba más en el subgénero de la space-opera, y era más cercana a las obras de mis adoradas y siempre geniales Lois McMaster Bujold y C.J. Cherryh. Aunque ahora que sé que está lejos de equipararse a los mundos de Vorkosigan y de Chanur, disfrutaré más la lectura de la segunda parte de esta trilogía del imperio Radch. Espero que la autora también nos desvele más datos del pasado humano de Breq, de los diecinueve años que transcurren hasta la culminación de su venganza, viviendo en mundos tan misteriosos como la Tétrada de Itran.


    miércoles, 28 de octubre de 2015

    ¡¡¡YA A LA VENTA!!!..



    Ya a la venta Azul, el poder de un nombre. Samidak. Pídelo en tu librería o cómpralo a través de nuestro blog y llévatelo dedicado y con una bolsa de tela de regalo (hasta fin de existencias).




    ¡Hola, gente! Como os podéis imaginar esta es una entrada que me hace muy feliz y que llevaba tiempo deseando poder colgar en este blog. Un blog que nació hace pocos meses con el primer objetivo de publicitar este, mi libro, y también de paso comentaros mis lecturas. Nunca pensé que iba a conocer a gente tan simpática y especial con la que compartir mis mundos, así que muchas gracias de todo corazón a todos los que me seguís y me apoyáis. Espero seguir contando con vosotr@s y seguir conociendo más lector@s amigos.




    Título:  Azul, el poder de un nombre. Samidak

    Autora: Begoña Pérez Ruiz
    Editorial: Éride
    ISBN: 9788416596089
    Número de páginas: 884
    PVP: 19.95 


    "El planeta Antirios está habitado por una raza de seres humanoides que se comunican telepáticamente y aborrecen cualquier tipo de ruido. En un mundo donde el silencio es ley, la aparición de un misterioso bebé llorando, surgido de la nada, supone toda una crisis.
    El cónsul federativo Kritias Sabas deberá encargarse de recoger al bebé, una niña bautizada como Azul, y trasladarlo a Irinia, corazón de la Federación de Planetas. Pero Azul encierra más misterios que el de su extraño origen…
    Será criada en orfanatos de distintos planetas hasta culminar su educación en la férrea escuela de Zahirus. Ya como oficial de la Flota Federativa, descubrirá el amor y la profecía que pesa sobre ella haciéndole imposible disfrutar de una existencia normal y feliz. Se verá forzada a alejarse de los seres que la quieren, perseguida por la sombra de la maldición de su nacimiento, aquella que señala su verdadero destino, destruir al Demiurgo Oscuro, antes de que este poderoso y terrible ser engulla a todos los mundos..." (Podéis leer los seis primeros capítulos en este mismo blog, en el apartado Libros. Samidak)



    -Cómpralo en tu librería habitual y si no lo tienen puedes solicitárselo sin problema, nuestro libro cuenta con una buena distribución editorial a nivel nacional, aunque se encuentre con más facilidad en Madrid y Barcelona. 

    o...

    - Cómpralo mediante nuestro BLOG:

    Os lo mandamos fácilmente por correo en un plazo de 3 días tras recibir el dinero. Además si lo compráis a través del blog, lo recibiréis dedicado por la autora, con marcapáginas y chapa del libro y con una bolsa de tela de regalo (hasta agotar existencias).  Las opciones para el envío son:

    -Envío Normal  (19.95 € libro + 3 € de gastos de envío)
     TOTAL: 22.95
    -Envío Certificado  (19.95 € libro + 5 € de gastos de envío)
     TOTAL: 24.95 (este tipo de envío suele ser más rápido y permite seguir el estado del paquete con un código de Correos)


    TARIFAS SÓLO VÁLIDAS DENTRO DEL TERRITORIO DE ESPAÑA. PARA ENVÍOS INTERNACIONALES CONSULTAD EN NUESTRO MAIL.


    El pago se realizará por transferencia (o ingreso) bancaria
     al siguiente número de cuenta:



    Titular: Begoña Pérez Ruiz
                Banco Santander,  Nº de cuenta: 0049-3154-46-2194018107 (Getafe)

    Por favor, indicad el nombre del comprador como concepto a la hora de hacer el trámite bancario. 


    Una vez hecha la transferencia tenéis que mandar un e-mail a elpoderdeunnombre@gmail.com, 
     indicando el nombre del comprado y la dirección de envío. Así mismo, es importante que nos indiquéis si queréis el libro dedicado y nombre de la persona a la que va dirigida la dedicatoria.


    ¡MIL GRACIAS POR LEER MI HISTORIA Y VIAJAR A TRAVÉS DE MI UNIVERSO!


    domingo, 25 de octubre de 2015

    ORGULLOSA DE MI SOBRINA, ORGULLOSA DE AMAR LA LECTURA

    Hola a tod@s, hoy os traigo una entrada muy especial. Se trata de un artículo escrito por mi sobrina Miriam Sierra González y con el que ganó, el pasado curso de 2º de la ESO, un premio en su instituto y otro mayor a nivel local en el municipio de Leganés donde vive. Todos los que amamos la lectura y comprendemos lo importante que es para el desarrollo de nuestra sociedad y de nuestra identidad cultural, no podemos dejar de leer este acertado artículo sin estar más de acuerdo. Mi sobrina es una de esa minoría joven que aprecia leer y lo hace con frecuencia, y eso, en estos tiempos que corren, sólo puede llenarme de orgullo. Por favor, leed su artículo, merece la pena...


    UN FUTURO EN EL QUE PRESUMIR DE ESPAÑA SEA COMÚN


        Por culpa de una desgracia cuyo nombre puede ser 35%, a los españoles se nos puede tachar de incultos. Nuestro querido amigo 35% incluye a todos los españoles que no son especialmente fans de abrir un libro por interés propio. Pero bien, eso no quiere decir que nadie perteneciente a ese 35% no abra nunca un libro (aunque sí que los hay, desgraciadamente, esas personas a las que no les gusta leer, o que ven un libro de más de 150 páginas sin ilustraciones y con la letra demasiado pequeña para su gusto y se ponen enfermos, literalmente). Por otra parte habrá quien diga: “Por lo menos, con un 65%, hay más gente que suele leer libros por su cuenta”. Todo aquel que diga eso sin informarse bien, se equivoca. La mayoría de ese 65% solo lee una vez al trimestre, lo que equivaldría a unos 4 libros anuales a excepción de que leyese algún que otro libro trimestral más. Dejando atrás esa gran mayoría poco lectora, está mi 29’3%, del que me siento orgullosa de pertenecer, los que leemos de forma más frecuente, según encuestas recientes. En ese 29’3% están incluidos los amantes de la literatura, que aseguran que en cuanto tienen un momento de tranquilidad en casa, lo prefieren pasar volcándose en el mundo que nos aporta un buen libro. Al contrario, un 46% de las personas que leen poco aseguran que es porque “no les gusta o no les interesa leer” mientras que el resto (la mayoría posiblemente falto de excusas o que prefieren negarse a aceptar la posible realidad de la situación), aseguran que es por “falta de tiempo”. Contando a todos los diversos grupos de lectores, leemos una media de 8’6 libros al año, en mi opinión, una cantidad avergonzante en comparación con los 47 libros anuales de la población finlandesa.

        Por lo que a mí respecta, tengo que decir que si las personas adultas dicen que los jóvenes de hoy son el futuro y que hay que promover entre ellos la cultura, lo primero que habría que hacer es darles ejemplo, porque hoy día, ser uno de los países con la media más baja de lectores en Europa no beneficia en nada al futuro de España. ¿Acaso queremos un futuro en el que nuestros gobernantes no sepan expresarse correctamente de forma oral y escrita? Aunque lo dicho anteriormente desgraciadamente no sea nada nuevo en lo que respecta a nuestra política, es algo que urge mejorar si de una forma u otra queremos librarnos de que nos juzguen de incultos, o incluso que nos menosprecien solo por cómo son nuestros gobernantes. Ahí es donde entra la literatura. La literatura enriquece nuestro vocabulario y nos ayuda a expresarnos de forma más correcta cuando es necesario. Es algo esencial tanto en el aprendizaje como para pasar un rato entretenido en cuanto se nos  presente la ocasión.

         A muchos adolescentes les gustan libros de fantasía, ciencia ficción o romance, además aseguran que mientras leen se sumergen en el mundo que nos aporta el libro; mientras tanto, otros adolescentes opuestos a los anteriores, prefieren no tocar ningún libro, y se quedan inmersos en el mundo de las nuevas tecnologías y las redes sociales, donde descuidan su vocabulario con expresiones en las que cambian la letra “q” por la “k” o suprimen la letra “h”, acortan palabras, suprimen vocales, etc… Y claro, después, a la hora de presentar cualquier trabajo o redacción para clase, o incluso al hacer un examen, lo que más predomina son las faltas ortográficas anteriores (tengo que admitir que no pongo ningún ejemplo de alguna de esas faltas de ortografía porque no quiero que ni mis ojos ni los del lector de este texto sean dañados con las brutales puñaladas al diccionario español).
        Y vuelvo a los porcentajes (horribles o benditos, el adjetivo que se prefiera dependiendo del grupo al que se pertenezca, claramente). Sueño con un futuro en el que el 29’3% aumente, y por descarte, que el resto de porcentajes descienda. Que sea aún más común pasear por la calle y encontrar a los jóvenes comentando sus libros favoritos, en vez de sumergirse en sus smartphones. Que si llueve, la gente no se deprima por no poder salir a la calle, hay días de sobra para salir, un día así puede convertirse en un buen día gracias a la compañía de un buen libro. En que algún día, nunca más se nos tache de incultos, y que nuestros líderes se hagan respetar y adorar, no que la gente se mofe de ellos por las promesas que nos hacen, que se acaban quedando atrapadas por los tentáculos del olvido. Un futuro en el que España deje de creerse superior debido a los logros deportivos, y se crea superior por una gran salida de la crisis, presidentes que cumplan sus promesas, o por la cantidad de jóvenes españoles que triunfan gracias a la cura a alguna enfermedad. Que no nos avergoncemos de decir que somos españoles. Hasta que ese día llegue, seguiré soñando con un futuro mucho mejor.
       

    lunes, 19 de octubre de 2015

    CAPÍTULO SEIS DE SAMIDAK

    Hola a tod@s, pues ya estamos en pleno octubre y toca subir al blog el sexto capítulo de mi novela Azul, el poder de un nombre. Samidak.  Es el último que voy a subir al blog. Como ya anuncié (vuelvo a repetir este mensaje, lo siento si resulto pesada), cada mes he ido publicando un capítulo para ir abriendo el apetito lector, hasta que este 29 de octubre se publique al fin como libro (editorial Éride).  ¡Santo Cielo! ya quedan pocos días, como indica mi propio marcador del blog.  

    Tod@ el que lo quiera podrá comprarlo en su librería de confianza o a través de este blog (ya habilitaré una entrada para ello).

    ¡Disfrutad de la lectura de este último capítulo de adelanto!


    CAPÍTULO SEIS. CHOQUE DE ESPADAS



    Faltaba sólo un día para la fiesta de la Consagración. Lázarus Roberts se resignaba ante sus obligaciones aquella mañana. Acababa de aterrizar en Verbace en una nave de transporte militar y lo que más deseaba en ese momento era retirarse a descansar. Pero según le marcaba la agenda de su muñequera, se le esperaba en el gimnasio de entrenamiento de oficiales para asistir a algún tipo de exhibición. Y sabía cómo solían terminar esos actos. Al final siempre le tocaba mostrar a él sus habilidades ante los novatos o menos doctos oficiales. Tenía que lucir su experiencia, algo que tras muchas repeticiones había dejado de divertirle. Pero prometió al almirante Drelano atender todas las citas que la Flota le había impuesto en Verbace, aunque fueran más propias de un relaciones públicas o un cargo diplomático.

    Hasta el momento había podido ver poco de la ruidosa capital de Verbace. Aunque lo que atinaba a ver desde la nave de transporte que le conducía a la base de seguridad, era la visión de una bulliciosa ciudad. Lázarus había estado allí antes, durante un permiso, cuando sólo era un oficial sin el grado aún de capitán. Su colega Gorgi Sirbio le había arrastrado hasta aquel lugar con la promesa de que lo pasarían bien. Pero a Lázarus no le gustó mucho todo aquello. Sí, era una enorme ciudad dedicada al ocio y al juego, uno podía perderse en sus diversiones. Aunque Lázarus la encontró demasiado masificada, él prefería sitios más clandestinos y menos populares como Calenda, donde cualquiera tenía la diversión y el anonimato garantizados. Era lo mejor para huir de la Federación, un rincón alejado de su control directo. Lázarus a veces necesitaba no sentirse como una pieza más del engranaje federativo. Una suerte que entre sus obligaciones no estuviera pasar más de dos días en aquel lugar, podía abandonar Verbace en cuanto acabara la fiesta de la Consagración.

    El oficial que le recibió al aterrizar su transporte, se ofreció a acompañarle, pero él no quiso aceptar, prefería moverse solo a través de las instalaciones. Aquella base de seguridad no era un sitio muy grande. Lázarus estaba a punto de llegar al gimnasio y mientras caminaba despreocupado se preguntaba si la elección de su atuendo para aquel día era acertada. No vestía aún su uniforme de gala, había optado por la ropa deportiva que acostumbraba a ponerse cuando se ejercitaba en el gimnasio de su propia nave. Quizá era un conjunto poco aparente para presentarse ante el capitán y los oficiales de Verbace que le esperaban, pero era la vestimenta más adecuada si tenía que exhibirse en alguna demostración de lucha de combate. Las puertas de la sala del gimnasio no auguraban un recinto mucho mayor que el propio de su nave Andante. En cuanto estuvo en el interior confirmó que así era.

    -Presumo que es usted el capitán Lázarus Roberts.- le dijo Erkines Maltés saliendo a su encuentro. Lázarus reparó en su interlocutor y al ver su uniforme de capitán de tierra supo ante quien se encontraba. Era un hombre mayor de lo que esperaba, sin duda todo un oficial veterano.
    -Sí, y yo supongo que usted es el capitán Erkines Maltés.- el aludido sonrió confirmando su identidad.- Confió en que haya tenido usted un buen viaje. Para ser un capitán estelar es usted bastante joven, no le imaginaba así.
    -Sí, no es usted el único que no lo hace.
    -Bueno, no perdamos más tiempo, déjeme que le enseñe nuestras instalaciones de entrenamiento. Como verá, son un tanto rudimentarias, pero se ajustan a nuestras necesidades.- Lázarus no necesito mucho tiempo para ver el conjunto del gimnasio. Había una amplia sala de combates adaptada para enfrentamientos armados o luchas cuerpo a cuerpo. Había otra sala con aparatos y máquinas diversas para realizar ejercicios. También disponían de una piscina cubierta no muy grande. Y por último una sala cerrada, reservada para recreaciones holográficas y para ejercitarse con combates más rudos usando contrincantes robóticos.

    En la gran sala de batallas había cerca de veinte oficiales que contemplaban a Lázarus expectantes. Él los miró de soslayo, sin fijarse demasiado en ninguno de ellos. Casi todos vestían ropa deportiva similar a la suya, sólo dos de ellos vestían otro atuendo. Llevaban trajes reforzados y cascos para practicar esgrima. Aquella mañana, ese gimnasio le deparaba una demostración de espada. Lázarus se alegró de ello, estaba esperando una simple lucha targiana, un enfrentamiento cuerpo a cuerpo tan poco agresivo como un baile de mariposas. Sin embargo, un buen duelo de espadas para un persoliano como él, era un espectáculo emocionante, aunque infrecuente de ver en los círculos oficiales de la Federación. Y si aquellos dos guardias no eran buenos con el manejo de sus armas, siempre podía él enseñarles a bailar con una espada.



    -He oído decir que usted, como yo mismo, siempre está dispuesto a ver un buen combate de espadas. Por ello espero que disfrute con el que van a ofrecernos dos de mis oficiales.- El capitán Erkines le invitó a sentarse para ver la lid que estaba por comenzar. Lázarus se acomodó con gusto deseoso de ver un buen combate. La refriega no tardó en empezar tras el saludo de rigor de los combatientes. Fue una pugna elegante y bien coordinada, pero de un nivel esgrimista mediocre para el gusto de Lázarus. Quedaba claro que como espadachines su potencial no era elevado. Lázarus perdió enseguida el interés por saber quién de los dos sería el ganador. No era capaz de disimular su indolencia y pronto el capitán Erkines advirtió con una sola mirada que su invitado se estaba aburriendo. Erkines no sabía si sentirse molesto por su descortés desinterés o verse obligado a admitir que sus espadachines no eran un notable ejemplo del arte de la esgrima. Ante semejante dilema, se le ocurrió tentar al capitán Lázarus:
    -¿Qué le parece si usted y yo somos los siguientes combatientes?- la pregunta de Erkines pilló por sorpresa a Lázarus. Esperaba en cualquier momento ser requerido para hacer una demostración de sus habilidades, pero no creía tener que enfrentarse al propio capitán de aquella base. Era más habitual que sus exhibiciones fueran en solitario o que si lo luchaba contra otro rival, éste fuera un simple oficial. No le hacía sentirse muy cómodo la idea de cruzar su espada con otro capitán. Sin embargo, dado el talante que parecía imperar en un hombre como Erkines, consideró mejor ofenderle en el combate que renunciar a él, porque Lázarus estaba convencido de que le doblegaría con facilidad en un duelo de espadas.
    -Será un honor.- contestó Lázarus sonriendo de manera complaciente.

    Ambos capitanes se prepararon para el duelo. Se vistieron con el peto de alkinia, un material dúctil y ligero y a la vez sumamente macizo, lo mejor para sentirse protegido como si de una recia armadura se tratara. El conjunto de seguridad se contemplaba con un casco ligero también de alkinia. El visor de este yelmo era opaco y aunque los contrincantes tenían una visión perfecta, toda sus cabeza y su rostro permanecían ocultos dotándoles de un aspecto un tanto siniestro. Los oficiales que estaban a punto de presenciar la exhibición de los capitanes se miraron inquietos. Más de uno hubiera querido formular una apuesta ante semejante pelea y no limitarse a ejercer de espectadores. En cuanto estuvieron preparados, eligieron sus espadas, aunque no dejaban de ser armas rudimentarias, las espadas del gimnasio eran pequeñas obras de arte, bien labradas y calibradas. Su peso era el preciso de la esgrima tradicional, como bien le gustaba recalcar a Erkines. Un amante del arte de la espada como él, se veía en la obligación de tener buenas armas en su gimnasio.

    Tras el saludo de rigor, ambos capitanes se pusieron en guardia y estuvieron unos segundos contemplándose, uno frente al otro. Los presentes creían que sería Lázarus el primero en romper su guardia y atacar marchando hacia delante. Pero por el contrario fue Erkines el que marcó el ataque y Lázarus se vio forzado a romper hacia atrás para defenderse. El joven capitán completó su defensa con un movimiento de fondo, contraatacando con su arma en ristre. Erkines no era un aficionado y esperaba un movimiento ofensivo semejante. Así que le fue fácil zafarse de la espada de Lázarus y acometer a su vez con un ataque en línea. Pero los reflejos de Erkines no eran tan rápidos como los del joven Lázarus. Éste último no tuvo ningún problema en romper el ataque de su adversario con un movimiento de marcha hacia adelante, que le permitió abalanzarse a su vez clavando su espada en el pecho protegido de Erkines. El sensor electrónico del peto sonó validando el ataque de Lázarus.

    Y volvió a sonar al menos cinco veces más en favor del joven capitán, mientras Erkines no pudo certificar ni un solo tocado en su marcador. Tras casi media hora de pelea, no le quedó más remedio que declararse doblegado y dar por ganador a aquel joven, que no dejaba de parecerle sino un pretencioso, aún admitiendo que era un buen espadachín. Los oficiales testigos de la pugna aplaudieron encantados, especialmente las mujeres que no disimulaban la atracción que ejercía sobre ellas Lázarus Roberts. El joven capitán a su vez, y marcando más aún su atractivo, se quitó el casco protector y dedicó a las féminas, lo que a los ojos de Erkines no era sino una presuntuosa sonrisa de triunfo. Sin duda aquel ridículo joven merecía una cura de humildad. Erkines no había sido capaz de aplicársela, pero al pensar en ello supo al momento quién era la persona idónea para administrársela.

    -Mi buen capitán, es usted un estupendo espadachín , sólo mis reflejos me han permitido ganarle.- comentó Lázarus en un tono que no dejó de sonar displicente. Acto seguido se dispuso a quitarse el peto.
    -Oh, no, mi joven capitán no se quite aún el traje, quisiera que nos mostrara una vez más sus habilidades con la espada. Voy a buscar a otro oficial para que sea su adversario.- Antes de que Lázarus pudiera replicar nada, el capitán Erkines marchó a buen paso hacia la sala de recreaciones. Lázarus le contempló un momento un tanto desconcertado, para, al instante, lanzar una sonrisa pícara a sus espectadores. El capitán tardó un largo rato en regresar, tanto, que todo el mundo, empezando por Lázarus se impacientó bastante. Cuando regresó a la sala principal del gimnasio un oficial venía tras él. El oficial movía sus pies con pesar, como si no le apeteciera llegar hasta donde el capitán le arrastraba. En cuanto le vieron aparecer, los oficiales congregados comenzaron a susurrar de manera incómoda y Lázarus no pudo dejar de percibirlo. El oficial llevaba puesto el casco de alkinia cubriéndole toda la cabeza, a Lázarus le era imposible atisbar una sola facción de su opositor. Cuando estuvieron a la misma altura, el joven capitán saludó con una fría sonrisa.

    El oficial que acompañaba con mal disimulada desgana a su capitán , no era especialmente fornido, y en cuanto a su estatura, tampoco destacaba. Incluso el capitán Erkines que era un poco más bajo que Lázarus le sacaba una cabeza. No era de extrañar que aquel pobre tipo no tuviera prisa por batirse con Lázarus. El joven capitán se apenó un poco por aquel desconocido oficial, tenía intención de hacerle besar la lona del gimnasio en un abrir y cerrar de ojos.
    -¡Vaya, capitán! ¿No ha encontrado entre sus oficiales uno más corpulento para hacerme frente?- comentó Lázarus con sarcasmo.
    -La fuerza nada tiene que ver con el manejo de la espada, ¿acaso nadie le enseñó esa lección?- Erkines no pudo reprimir la acritud en sus palabras. Lázarus percibió al instante que su comentario había sido dañino y poco acertado. Sí, su maestro de esgrima le enseñó esa lección, pero Lázarus acostumbraba a ser impetuoso y olvidar conceptos básicos. Sobre todo cuando se sentía ganador.
    -Lo siento, capitán, si usted ha elegido a este oficial para la demostración sus razones tendrá. Acepto encantado el reto.- La disculpa de Lázarus tenía poca convicción, pero viniendo de alguien tan pretencioso, Erkines la dio por buena con un simple asentimiento de cabeza. Al fin y al cabo, el viejo capitán estaba a punto de cobrarse su venganza, gracias al oponente que había elegido. Pronto podría reponer el honor de su base. Lázarus estaba tan despreocupado, que arrinconó las ganas que tenía de retirarse a descansar. Parecía una prueba más de un reto divertido, no estaba dispuesto a decepcionar a su público.




    Lázarus y su oponente se saludaron para comenzar el duelo y enseguida se pusieron en guardia. Lázarus adoptó una guardia tradicional con la espada hacia delante, dispuesto a tirar o parar un ataque. Sin embargo, para su gran sorpresa, su contrincante adoptó una guardia con la espada hacia abajo casi rozando el suelo. Era la postura conocida como pájaro de cola larga en la que el esgrimista adelanta un paso su pie derecho, pero mantiene su pie izquierdo atrás con la mano zurda a la espalda, mientras la diestra agarra la espada hacia abajo como si uno estuviera dispuesto a arrojarla al suelo. Lázarus se inquietó, ningún espadachín de buen juicio empezaba un duelo con semejante guardia, salvo si estaba muy seguro de sí. Él solo había conocido a un hombre capaz de dominar ese movimiento y ese había sido su maestro de armas Vailaso Sirton, aquel del que había aprendido todo sobre espadas en su Pérsolis natal. Pérsolis era uno de esos pocos planetas federativos que gustaba de formar a sus jóvenes en el deporte del manejo de la espada. A su memoria acudieron las palabras del maestro:
    -La guardia de pájaro de cola larga sólo puede ser usada por los maestros o los locos, querido Lázarus, espero que algún día estés en la primera categoría como espadachín.- Lázarus nunca había osado usar esa guardia, ni tampoco había visto hacerlo antes de llegar a Verbace. Ahora sólo le cabía preguntarse en qué categoría de espadachín estaría su contrincante. Lázarus sonrió para sí, intrigado. Y en unos segundos su intriga se convirtió en desconcierto. Sin haber sido capaz de preverlo, su opositor había llegado hasta su altura y le había desarmado. Lázarus no estaba seguro de si para ello se valió de uno o varios movimientos, pero él ya no tenía su espada sujeta en su mano derecha. La espada yacía en el suelo del gimnasio, como si tuviera vida propia y hubiera saltado de su mano hasta allí. El oponente le hizo un gesto instándole a que la recogiera para continuar el combate. Lázarus se sintió estúpido como no se sentía hacía tiempo, como sólo le hacía parecer su padre cuando le recordaba lo poco orgulloso que estaba de él.

    En cuanto Lázarus recogió su arma, ambos espadachines volvieron a ponerse en guardia. Lázarus no estaba dispuesto a ser pillado de nuevo desprevenido, por lo que decidió abandonar al instante la guardia y hacer un rápido ataque de flecha. Confiado de su rapidez , pensó que conseguiría dar en pleno peto del adversario alargando bien su espada con su impulso. Pero el oficial desapareció de su trayectoria y de su visión como un fantasma y cuando se giró hacia su derecha para dar con el paradero de aquel, sintió un pequeño calambre en su brazo, como una descarga. Su espada de nuevo había caído al suelo. Lázarus no podía creerse que de nuevo había sido desarmado. Los oficiales que asistían a la demostración cruzaban murmullos de asombro entre sí, mientras el capitán Erkines le dedicaba una mirada cargada de cierta sorna. Lázarus tomó su espada del suelo. Esta vez lo hizo sin esperar que su rival se lo pidiera. Deseaba sentirse libre de escoger. Así que tomó con furia el arma, agarrando la empuñadura con fuerza, desoyendo el consejo de su antiguo maestro Vailaso Sirton que tronaba en su mente:
    -Recuerda, joven Lázarus, una espada nunca se debe sostener con fuerza, tienes que sentirla como un pájaro en tu mano. Nunca la estrangules, ni la cojas tan flácidamente que se te escape del puño. Trátala con firme delicadeza.
    Sólo que en aquel momento, Lázarus no sabía nada de sutilezas. En lo único que pensaba era en no volver a pasar por la vergüenza de ser desarmado. Así que de un brinco, con su espada en la mano, dio un salto y se dispuso a atacar cargando sin abrir guardia alguna. Su contrario paró el ataque con un simple paso hacia atrás y deteniendo espada contra espada. Entonces hubo una sucesión de cruces de espada, un auténtico duelo.

    Parecía un combate igualado, al menos así lo creía Lázarus, pero los espectadores, especialmente el capitán Erkines, veían como el oficial en realidad tenía una clara ventaja y sólo estaba jugando con Lázarus. En sólo unos segundos, de ser el atacante, Lázarus pasó a ser el defensor, retrocedía haciendo frente a los golpes de su oponente de manera desesperada y poco elegante. Porqué su rival no le vencía de una vez, era algo que sólo el propio oficial sabía, quizás estaba siendo piadoso.
    Pero todo tiene un límite y su contrincante en un momento de la lid, volvió a pillar desprevenido a Lázarus, cambiándose de mano la espada. Resultando ser un espadachín ambidiestro, blandió con su mano izquierda la espada haciéndola bailar frente a Lázarus que retrocedió como pudo ante la embestida del oficial. Un segundo después, Lázarus vio como su espada volaba a la mano derecha de su oponente. Nuevamente aquel oficial le arrebataba su arma. Lázarus tropezó y cayó hacia atrás mientras las dos espadas en mano del rival le marcaban en el pecho.
    El peto emitió el sonido del marcaje que le delataba como derrotado. Lázarus sentado en el suelo, desarmado y humillado, miraba hacia arriba al campeón que, erguido frente a él, le contemplaba desde la altura apuntándole con las espadas.

    Cuando Lázarus pensaba que nada más podría sorprenderle aquel día, Azul se quitó el casco y le mostró su rostro. Era un semblante de una belleza etérea y de unos rasgos exacerbadamente delicados, muy lejos de cualquier humano. Al contemplarla, Lázarus se vio invadido por el recuerdo de las deidades mitológicas que poblaban los cuentos que su madre le narraba cuando era niño. El azul de sus ojos era tan puro e infinito, que parecía destinado a calmar la sed de imperios enteros. Su rostro estaba crispado por la tensión del momento y el sudor por el esfuerzo perlaba toda su piel. Y con todo, Lázarus jamás contempló algo tan radiante.

    El joven capitán había visto muchas mujeres hermosas a través de sus viajes por el universo, todo tipo de bellezas de distintas razas. Él mismo era un experto galán, por sus brazos habían pasado cientos de conquistas. Y pese a ello, se quedó sin habla al contemplar como Azul le tendía la mano para ayudarse a ponerse en pie. El combate había terminado y Lázarus se sentía doblemente desarmado, sin espada y sin palabras que acudieran a su boca. La doble humillación de haber sido vencido y por una mujer, pasó a un segundo plano, estaba demasiado embelesado con ella. No podía apartar sus ojos de la intensa mirada azul de aquella joven, se sentía profundamente hipnotizado:
    -Bueno, no se puede negar que hemos presenciado un gran combate.- dijo cordial el capitán Erkines acercándose hasta Lázarus. Éste tardó un tiempo en reubicarse, en darse cuenta que aún estaba en el gimnasio de entrenamiento de Verbace y no en ningún otro lugar. Y aunque las palabras de Erkines le habían devuelto a esa realidad, aún no podía regresar sino parcialmente a ella. Contemplando a Azul, no sentía deseos de mirar a ningún otro lado, y menos de responder a Erkines. Pero el capitán Erkines no se sintió ofendido por ello, una mujer como Azul no podía causar otro efecto que no fuera el que Lázarus estaba sufriendo. 


    -Le presento a mi primer oficial, Azul. Como acaba de comprobar es nuestra mejor espadachín.- comentó Erkines llenó de orgullo como si le estuviera presentando a su propia hija.
    -Me temo que no ha sido un duelo justo. Lo siento por usted, capitán Lázarus, es un excelente espadachín.- Lázarus quería tratar de comprender por qué Azul había calificado el duelo de no justo, pero antes de preguntarle por ello la joven volvió a hablar.
    -Tengo que irme ahora, llego con retraso a mi turno. Con su permiso capitán Erkines.- el capitán dio su consentimiento con la cabeza, sabía que ya había forzado demasiado a Azul por ese día.
    Ella odiaba tener que batirse ante un contrincante humano y demostrar su superioridad en el manejo de la espada. Hacía tiempo que prefería usar la sala de recreaciones artificiales, allí podía combatir con su espada contra robots y conseguir no sólo ejercitarse realmente, si no también no terminar humillando a nadie.

    En Verbace no había ni un solo oficial que la hiciera sombra con el manejo de la espada. Esa misma mañana se hallaba en la sala de recreaciones combatiendo con un androide de batalla, cuando el capitán Erkines vino a pedirle que se batiera contra Lázarus. De buena gana Azul se hubiera negado a hacerlo, si el capitán Erkines le hubiera dado alguna opción de rechazar un reto semejante. Pero el capitán básicamente se lo ordenó, alegando que bastante había hecho por ella librándola de acudir a recibir al capitán Lázarus Roberts. Ahora se le hacía inevitable brindarle el dudoso placer de conocerle.

    La joven se dio la vuelta, dispuesta a marcharse. Lázarus no quería que lo hiciera, quería que se quedara allí con él, quería conocerla mejor, saber de ella. Pero mientras Azul le daba la espalda, sólo tuvo tiempo de formularle una pregunta:
    -¿Por qué dice que nuestro duelo no era justo?- Entonces la joven se paró en seco, giró su cabeza y miró a Lázarus dedicándole una sonrisa a modo de respuesta. En otras circunstancias muchos eran los que morirían por una sonrisa da Azul. Pero ésta era una sonrisa melancólica, llena de una tristeza tan inmensa, que Lázarus se sintió bloqueado y culpable de haber causado esa reacción con una sencilla pregunta. Azul no hizo ningún gesto más, ni emitió palabra alguna, miró al frente y salió del gimnasio ante el estupor de Lázarus.
    -Déjela ir, capitán, le contaré algo sobre ella que responderá a su pregunta.- era el capitán Erkines el que le hablaba así mientras posaba su mano con firmeza sobre uno de los hombros de Lázarus impidiendo cualquier intento de éste de seguir los pasos de Azul.
      
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