sábado, 26 de septiembre de 2015

Mi propio avance editorial...


Estamos ya terminando el mes de septiembre y me permito hacer esta breve entrada para informaros de algo que me llena de emoción... mi novela ya llega:





"Desconcertado, se acercó más al pequeño bulto, que los antirianos habían dejado en un rincón del acolchado suelo. Estaba envuelto en una sábana de raso azul muy intenso. En cuanto estuvo a su altura, se agachó y le cogió en brazos. No había duda: era un bebé, y parecía humano (...)"

AZUL, EL PODER DE UN NOMBRE. SAMIDAK,  (Éride Ediciones)  ESTARÁ A LA VENTA EN EL PLANETA TIERRA A PARTIR DEL 20 DE OCTUBRE, CONSULTAR DISPONIBILIDAD EN EL RESTO DE PLANETAS FEDERATIVOS.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Capítulo cinco de Samidak

Hola a tod@s, pues ya estamos en pleno septiembre y después de unos días de mucho trabajo, toca subir al blog el quinto capítulo de mi novela Azul, el poder de un nombre. Samidak.  Es el penúltimo que voy a subir al blog. Como ya anuncié (vuelvo a repetir este mensaje, lo siento si resulto pesada), cada mes publicaré un capítulo para ir abriendo el apetito lector, hasta que en octubre sea publicada ya al fin como libro (editorial Éride).  ¡Santo Cielo! apenas queda un mes para que ya mi novela salga publicada y a la venta. De todas maneras, todo aquel de vosotr@s que lo desee, puede mandarme un mail con su dirección postal y le haré llegar, de manera gratuita, la revista publicitaria de mi novela, donde aparece el adelanto de los seis primeros capítulos que voy a ir colgando aquí mismo. Siempre es más cómodo leerlo en papel, así que os invito a que os animéis a pedirme esta publicidad de mi libro. ¡Disfrutad de la lectura!





CAPÍTULO CINCO. EL CAPITÁN LÁZARUS

El capitán Lázarus Roberts se despertó muy contento aquel día. Y el motivo no era la mujer con la que había pasado la noche y que aún dormía serenamente en la cama. Aquella belleza rubia, la sargento Mercis Eagle, había sido una de sus conquistas más arduas. Le había supuesto más de dos meses de constante persecución hasta que cayó al fin bajo los encantos del capitán. No estaba acostumbrado a dedicar tanto tiempo a una mujer. El era un conquistador nato, podía conseguir con facilidad a toda la que se propusiera. Su vida sentimental era intensa y frívola, no se veía forzado a cumplir con una mayor moralidad al respecto. Tampoco prometía a sus amantes otro trato del que les daba. No tenía porqué aceptar los reproches de nadie en ese terreno.

Pero ese día no eran sus éxitos amorosos los que le rondaban la cabeza, sino sus planes a corto plazo de disfrutar de unas merecidas vacaciones después de meses de complicadas misiones a cargo de la nave Andante. Ahora le tocaba planificar sus días de ocio. Cabía la posibilidad de perderse por tierras de Calendi, un planeta que siempre le ofrecía lo que él deseaba de unas buenas vacaciones: bellas mujeres y deportes de riesgo. Todo ello bajo una discreción absoluta. Era un sitio idóneo para pasar desapercibido y a la vez sentirse como un rey. Además se ajustaba a su presupuesto, en el último año había gastado demasiado y sus fondos no estaban en las mejores condiciones. Calendi era un destino más que atractivo.
Y no sólo le hacía feliz verse en sus prometedoras tierras, también se sentía animado ante la posibilidad de que la Flota federativa le entregara a la vuelta el mando de un crucero espacial más grande. Había trabajado duro los últimos meses y había guiado bien a la Andante en las tareas acometidas. Sólo era cuestión de tiempo que la Federación le entregara el mando de un crucero estelar. Así se lo había hecho saber el almirante Drey Dralano.
-Sigue así, muchacho, y en poco tiempo serás capitán de una barcaza mayor, te lo aseguro.
-Nada me gustaría más, señor.
-No me cabe duda, pero no tengas prisa, aún eres joven, necesitas acumular más experiencia.- Lázarus se resignaba de momento, consciente de que su juventud jugaba en su contra, sólo tenía veintisiete años y era el capitán más joven de la Flota. La Federación precisaba de nuevos capitanes para cubrir las bajas y jubilaciones, no era tarea sencilla dar con un buen oficial. Pero a la Federación tampoco le agradaba acelerar el proceso de nombrar al capitán de una nave importante. Había mucho en juego si se fallaba con un nombramiento semejante. Aunque él sabía que el momento se acercaba, la Federación no habría de esperar mucho más para entregarle el mando de un crucero como la Ícaros o la Cassandra II. Se le antojaban que aquellas serían sus últimas vacaciones a cargo de la Andante. Echaría de menos una nave tan rápida y fiable, pero no podía dejar de soñar con acariciar el puente de navegación de un gran crucero.


Sus vacaciones aparecían como la promesa de que algo bueno estaba a punto de pasarle, lo presentía, aunque no podía explicarlo. Y esa sensación le hacía sentirse más que animado. El único inconveniente era que antes de perderse en Calendi, debía de atender un requerimiento de la Federación en Verbace. Una simple visita oficial, como experimentado capitán de la Flota. Tenía que viajar hasta ese planeta para hablar de su trabajo ante los oficiales federativos que velaban por la seguridad de Verbace. Debería narrar sus misiones a simples novatos o a políticos de la Federación, como el gobernador del planeta o algún cónsul.
Además, Verbace no era un planeta que le resultara atrayente. Era un lugar demasiado bullicioso hasta para su gusto; asaltado por miles de turistas a diario que peregrinaban hacia allí como si fuera el paraíso. Un sitio para pasarlo bien con su enormes complejos de juego y ocio, pero para las apetencias de Lázarus demasiado poco sofisticado y muy masificado.
No le quedaba más remedio que empezar a arreglarse para dirigirse al puerto, no quería llegar tarde a su cita con Verbace. El espejo del baño le recordó que la noche anterior no había dormido demasiado. Bajo sus ojos de una castaño claro se perfilaban unas ojeras, nada que no pudiera hacer desaparecer la ducha hidroreparadora de aquella habitación. Su aspecto luciría fresco y saludable al momento, mostrando las facciones atractivas en un rostro perfectamente tallado.

Su belleza natural era innegable, algo que llevaba en los genes, herencia de su madre. Su cabello de un negro acentuado respondía al mismo tono que el de su padre. Si bien en él su corta melena, alejada de los cortes de pelo más exiguo y serios de otros capitanes, destacaba sobre manera. Además, él se había preocupado por mantener su cuerpo firme y musculoso. No era de extrañar que su presencia llamara la atención allí donde acudiera. Impresionar a la gente era algo a lo que estaba acostumbrado.

Tras una buena ducha, vistió su traje de gala de capitán, una levita azul marino adornada con botones dorados y las condecoraciones propias que Lázarus había cosechado en sus misiones. Acompañaban al conjunto unos pantalones negros de pinzas y unos zapatos también negros y recién lustrados. Se acopló su gorra de plato y se despidió de su propio reflejo en el espejo antes de recoger su escaso equipaje y dirigirse al puerto. No se molestó en decir adiós a Mercis Eagle.

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En el puesto central de seguridad de Verbace había más alboroto que de costumbre aquel día. Los oficiales al mando no dejaban de comentar que el canciller de la zona iba a estar en persona en la gran fiesta de la Consagración de aquel año. Normalmente no dejaba de ser una festividad más en aquel planeta moldeado para todo lo festivo. Pero nunca, hasta aquel año, se había preparado con tanto esmero la fiesta. Prometía ser un gran espectáculo con un enorme derroche de fondos por parte de la Federación. Todo para celebrar el cincuenta aniversario de aquel gran complejo turístico. Sería un festejo para no perderse, porque además de los mecanismos habituales que se pondrían en juego, acudirían numerosas personalidades de la Federación. Ese tipo de celebridades y gentes distinguidas con las que no estaban acostumbrados a encontrarse los simples guardias de Verbace.

-Dicen que el capitán Lázarus Roberts está invitado.- comentó una de las oficiales más jóvenes mientras mostraba una sonrisa abierta y cómplice al resto de los presentes.

-¡Lázarus Roberts! es sólo un pretencioso como todos los persolianos. No sé cómo se ha ganado la fama de buen capitán.- escupió con suspicacia el cabo Sométer que hasta entonces había estado jugueteando con los mandos de la consola del sector siete, sin prestar gran atención a la amena charla del resto de oficiales. Pero en cuanto escuchó nombrar a aquel capitán, saltó como un resorte sorprendiendo a los demás.

-¿No será que estás celoso de no ser la mitad de atractivo que él?- comentó el cabo Dimitrius con una sorna que no se molestó en encubrir. Sométer le cruzó con una mirada salvaje capaz de hacer temblar a muchos hombres. Dimitrius advirtió lo mucho que había metido la pata y se amedrantó, pensaba que Sométer iba a liarse a puñetazos con él allí mismo. Pero el cabo sólo le atacó con unas palabras:
-Cuanto te robe a tu querida novia, seguro que no tienes ganas de burlarte de nadie.- El ambiente distendido del puente se congeló en un instante. Justo entonces la sirena anunció la llegada del capitán Erkines Maltés. Cada uno de los oficiales se apresuró a adoptar una postura que indicara que estaban atentos a su puesto de trabajo. La cháchara sobre la fiesta cesó como si nunca hubiera existido, así como cualquier comentario sobre el capitán Lázarus Roberts. El capitán Maltés venía acompañado de Azul, lo que ya no causaba desconcierto alguno.

Si bien a los oficiales más veteranos de Verbace les había sorprendido la decisión del capitán de nombrarla sargento y primer oficial, dando el relevo al anterior en el cargo, Sirvi Tarmar, un curtido oficial federativo. Azul era aún inexperta, o así la veían muchos considerando su juventud y que llevaba poco más de dos años en servicio, los mismos que cumplía como oficial en Verbace. Se hacía difícil verla como la mano derecha del capitán, su persona de confianza para quedarse al mando de toda la seguridad del planeta cuando Erkines no estuviera presente. Se suponía que ese cargo de privilegio en la guardia de Verbace le correspondería al cabo Sométer, que, sin embargo, tuvo que ver como una novata le quitaba el puesto.

Sométer era un guardia más que veterano para los cánones de Verbace, sólo él y Erkines llevaban más de diez años ocupando sus puestos en aquel planeta. La mayoría de los oficiales que pasaban por allí preferían, siempre que podían, no hacer más de dos o tres servicios. Había misiones más interesantes en los territorios federativos para ser atendidas. Además el sueño de todo oficial era formar parte de la tripulación de un crucero estelar de la Flota. Sométer también había codiciado semejante puesto, pero la Flota le había catalogado tiempo atrás como "no capacitado", siguiendo los resultados de sus exámenes previos. Relegado al servicio terrestre en un planeta como Verbace lo único que podía ambicionar era el grado de primer oficial al mando.
Pero ese honor le fue robado por una joven de la que nadie apenas sabía nada, se decía que su planeta de origen era desconocido, aunque había recibido formación militar en Zahirus, algo más que desconcertante. Era tan extraña como extraordinariamente hermosa. Poseía una belleza tan singular, que se hacía imposible observar sus intensos ojos azules sin sentirse cautivado. Muchos eran los que se veían obligados a desviar la mirada, incapaces de mantener los ojos en ella. Se antojaba como contemplar un fantasma, un ser irreal, parecía imposible admirar una belleza tan pura sin sentirse perplejo.

Ella misma se sabía consciente de su propia naturaleza y del modo en que los demás la miraban de reojo. Desde que alcanzó la plena juventud su físico había experimentado un cambio notable, se le hacía complicado esconder ante los demás sus formas esculturales y sus cautivadoras facciones. Fuera de Zahirus todo era más complicado. Los zahirianos se regían por emociones básicas y la veían físicamente como una más. Pero en cuanto se incorporó a la Federación como oficial se le hizo patente como era admirada y envidiada por su físico. Se le antojaba una suerte que el poco favorecedor uniforme de la Flota ocultara sus formas. Además, siempre que la normativa no se lo impedía solía camuflar sus ojos tras unas gafas de cristales oscuros y disimular su radiante melena bajo la gorra militar con un recogido.

Sométer había sido uno de tantos embelesados con su hermosura. Pero ella había rechazado sus halagos e insinuaciones. Sométer sospechaba que Azul había engatusado al propio capitán Erkines y por eso éste le había concedido tantos privilegios. Pero ella estaba al margen de todo eso, no mantenía ningún tipo de relación amorosa con nadie, ni parecía estar interesada en ello, poseía un carácter extremadamente introvertido. Era raro verla relacionarse en Verbace con alguien más que el capitán Erkines o el cónsul Kritias, y siempre de una manera fraternal.
Más que el físico de Azul, al capitán Erkines le atraía de ella su capacidad resolutiva. Así como admiraba su experta formación de combate. Dentro de la Federación era raro encontrar un auténtico guerrero, se prefería que los oficiales usaran su inteligencia en artes más nobles. Pero el capitán Erkines era un romántico, adoraba la lucha con espada, una disciplina tradicional que sólo se potenciaba en unos pocos planetas federativos, como Zahirus. Ni siquiera los zahirianos la usaban en sus batallas o combates reales. El arte de la espada estaba relegado al simple entrenamiento, un deporte marcial para fomentar la formación militar. Sólo pueblos más salvajes como los cthulkugs portaban armas blancas en sus enfrentamientos. Se creía que los pélagos seguían adorando el uso de la espada, pero la Federación no tenía una clara constancia de ello, hacía muchos años que no tenían contacto alguno con el Imperio Pélago.

Ver ejercitarse a un buen esgrimista era un espectáculo inigualable para Maltés. Azul danzaba con la espada de una manera tan estética e íntima que pareciera que ella y el arma fueran un sólo ser indivisible. El capitán Maltés se había batido con ella en varias ocasiones mientras entrenaban en el gimnasio, pero jamás había estado cerca de ganarle. Apenas era capaz de mantener combate con ella más de cinco minutos. En realidad, nadie podía.
Sométer se tuvo que tragar su orgullo cuando cayó de bruces, tan grande como era, al enfrentarse a ella en un combate de entrenamiento. Y esa era otra de las cosas por las que Sométer despreciaba a Azul, aquella mujer tenía más fuerza y destreza que cualquier oficial de la base. De hecho poseía más que todos los oficiales juntos, por mucho que a la mayoría no le gustara admitirlo. No era de extrañar que por todo ello, así como por su carácter asocial no contara con muchas simpatías entre los oficiales de Verbace. La admiración que despertaba se mezclaba con una fuerte envidia, alejando a la gente de ella. A Azul tampoco le importaba demasiado, no necesitaba a nadie para sentirse bien, estaba acostumbrada a la soledad. Además en Verbace contaba al menos con la amistad férrea de Kritias y de su capitán, un cariño mayor que el que había recibido en otros rincones de la Federación.
El capitán Erkines fue recibido con un sonoro saludo por parte de los oficiales del puente, el mismo saludo que transmitieron a Azul pero con menos sonoridad. Estaba familiarizada con ese tipo de trato, prefería ignorar que muchos oficiales no eran nada corteses al dirigirse a ella. Tras años con los zahirianos se había habituado a ser recibida con un trato frío y militar, aunque los ciborgs nunca le transmitían la energía negativa con la que solían recibirla el resto de oficiales de Verbace.

El capitán echó un vistazo general al puente y a sus oficiales. No se sentía muy contento con lo que veía. Sométer y el resto de los guardias no eran los oficiales más prometedores de la Federación. Eran poco inteligentes, no muy respetuosos y un tanto perezosos. Pero Erkines estaba acostumbrado a tener a gente así bajo su mando. Verbace era un destino que nadie solicitaba por gusto. La Federación recurría a oficiales novatos o faltos de talento para cubrir los puestos de guardia de aquel planeta.
Azul era una excepción. La Federación la había confinado en semejante destino sabiendo que un ser ajeno como ella no podría hacer mal en Verbace. Ocuparía un puesto poco relevante y sencillo de desempeñar, ideal tras su formación militar en Zahirus. Verbace estaba muy lejos de ser el centro neurálgico de la Federación, su importancia como planeta era mínima en el orden general. El lugar perfecto para acomodar a alguien como Azul. Ahora que era una persona adulta y responsable, los altos cargos federativos que aún se sentían incomodados por su naturaleza desconocida, ya no podían moverla de orfanato en orfanato. Los zahirianos, al parecer, habían conseguido dominar su carácter arisco y rebelde y la habían convertido en un miembro provechoso dentro de la sociedad. Pero muchos aún desconfiaban de ella.

El capitán Erkines se sentía disgustado al ser testigo de cómo la Federación relegaba a alguien brillante como Azul a un puesto mediocre. Una oficial como ella podía ser más útil y sobresalir en misiones de gran importancia. Pero nadie en la Flota atendía a sus informes sobre ella, ni daban crédito a sus recomendaciones. Hacía tiempo que el capitán había exigido al almirante Hellmand una explicación de por qué Azul no era destinada a otro lugar que no fuera Verbace. El almirante, que siempre se había caracterizado por ser un hombre cordial y afable en su relación con Erkines, se limitó, en ese caso, a mandar un escueto mensaje por el intecomunicador:
-El destino de Azul es Verbace y nunca será otro.- Después de escuchar aquello y conociendo parte del expediente secreto de Azul, la lógica militar de Erkines le hizo comprender que no debía insistir más en el asunto.
Por otra parte, aunque la Federación decidiera desperdiciar el talento de Azul, él podía usarlo en Verbace, aunque fuera en tareas de categoría menor.

-Sé bien que todos ustedes están ansiosos ante la fiesta de la Consagración.- dijo el capitán aquella mañana dirigiéndose a los oficiales del puente.- Todos han solicitado permiso para acudir, pero como comprenderán, algunos de ustedes han de quedarse de guardia. Sométer, usted habrá de estar al mando ese día de esta sección junto con la cabo Kattalia.- Sométer torció el gesto contrariado. Había deseado poder asistir a la fiesta aquel año, no esperaba que el capitán le arruinara sus planes de diversión. Pero prefirió no decir nada.
El capitán se despidió de todos de la misma manera concisa con la que les había saludado y salió del puente seguido de Azul. Ella aborrecía las fiestas de Verbace. Se sentía estúpida y fuera de lugar cuando el capitán la obligaba a hacer acto de presencia en alguna de estas celebraciones. Confiaba en que durante la Consagración el capitán no le reservara el papel de relaciones públicas o algo por el estilo. Esperaba librarse del evento estando de guardia. Meditaba la idea cuando se vio golpeada por las palabras del capitán:
-Espero que usted me acompañe en la fiesta de la Consagración, necesito de mi primer oficial como apoyo a la hora de tratar con los invitados más ilustres.- Erkines pronunció estas últimas palabras con sorna. Sabía que a la fiesta de ese año iban a acudir muchos altos funcionarios, y otras personalidades importantes dentro de la Federación. El tipo de personajes con el que nunca se sentía a gusto. Tener cerca a Azul para compartir semejante tediosa labor, le hacía sentirse más relajado. Sabía que ella misma tampoco se encontraba bien en el ambiente de las fiestas, pero debía ganar experiencia en ese tipo de desempeño. Era probable que en el futuro Azul ocupara en Verbace el puesto del capitán Erkines.

-¡Vamos, no ponga esa cara de desdicha! Quizá esta fiesta no sea tan insufrible como otras. Tal vez hasta conozca usted a alguien interesante. Creo que le convendría relacionarse más con la gente, ampliar su círculo de amigos... ya sabe.- Erkines no podía dejar de sentirse como un anciano padre al aconsejar de aquella manera a Azul. Pero le preocupaba bastante que la joven no tuviera amigos entre el círculo de oficiales de Verbace. En realidad tampoco parecía tenerlos en cualquier otro ambiente. Por lo que él podía saber no mantenía ningún tipo de relación con nadie, ni sentimental ni de amistad. Tan sólo solía tratar con el cónsul Kritias y con él mismo. Una joven tan dotada y tan hermosa no tendría por qué tener problemas para acercarse a los demás. El capitán Erkines nunca había sido un gran experto en relaciones humanas y emociones, su pensamiento estrictamente marcial le hacía sentirse torpe manejándolas. Él se caracterizaba por ser una persona flemática y reservada. Era poco diestro a la hora de tratar una situación como aquella. No sabía muy bien cómo ayudar a Azul y hacer que se sintiera mejor.
-Lo más aconsejable que puede hacer es buscarse un bonito traje para la ocasión. No se le ocurra venir con su uniforme militar de gala como la última vez. Póngase guapa y trate de disfrutar del momento.- las últimas palabras salieron de la boca del capitán sin control, se sintió un tanto ridículo al pronunciarlas. Azul le miró con un grado de desaprobación en sus ojos. Estaba dispuesta a acudir a la fiesta de la Consagración si no había más remedio, pero no se pondría ningún vestido, ni por el capitán, ni por nadie.

  

lunes, 14 de septiembre de 2015

¡Ganadora del segundo sorteo!


Bueno, gente, pues al fin llegó el día del resultado del segundo sorteo. Antes de nada quiero agradecer a todo el mundo que ha participado en él su interés y que formaran parte de mis mundos. 
No será este el último sorteo de nuestro blog; el próximo, para el mes de octubre para mí será muy especial, pues sortearé un ejemplar de mi novela, Azul, el poder de un nombre. Samidak y una camiseta también. Y es que hay que celebrar que ya estará a la venta mi libro, esperando que muchos seáis los lectores que disfrutéis de su lectura. Y sin más preámbulos, la ganadora de un ejemplar de Opossition y una camiseta de Azul, el poder de un nombre es:



                          SILVIA TORRES DEL BLOG HAPINESS LIFE




¡Enhorabuena! Para reclamar el premio manda un e-mail al correo: elpoderdeunnombre@gmail.com con tu dirección postal para poder enviarte el libro.

Si a lo largo de la semana no recibimos el correo tendremos que resortearlo, así que tienes hasta el domingo por la noche para ponerte en contacto.



viernes, 11 de septiembre de 2015

Recuento de participantes


¡Hola a tod@s! Ante todo muchas gracias por la gran acogida que ha tenido este segundo concurso  de mi blog, gracias a todos los que participáis y a todos los que visitáis mis mundos. Como sabéis mi blog está dedicado a daros a conocer mi novela Azul, el poder de un nombre, que se publicará el próximo mes de octubre en la editorial Éride, y a reseñar mis lecturas, especialmente las que más me han llenado. Estoy muy contenta, pues aunque soy una novata en el mundo blogger y llevo poco tiempo, estoy conociendo a mucha gente encantadora y aprendiendo miles de nuevas cosas. Ya el próximo sorteo no será hasta bien entrado el mes de octubre, pues el premio consistirán en un ejemplar de Azul, el poder de un nombre (que estará recién publicada) y una camiseta de mi novela. Estad atentos...


Aquí os dejo la lista de participantes y los puntos que os corresponden a cada uno. Revisad si todo está correcto y no nos hemos saltado a nadie. Si no hay ningún problema, el lunes subiremos la entrada con el ganador de este primer sorteo.


  • Lo infinito 1-2
  • Cristina R. 3-4 
  • Inma Yago 5 (no encontré la publicación de twitter, lo siento)
  • Abracalibro 6-7
  • Valeria Alcarraz 8 (no encontré la publicación de twitter, lo siento)
  • MonTse 9-10
  • Happiness life 11-12
  • Sara del pozo 13-14
  • Ketymoon 15-16
  • Vey C Music 17-18
  • Ultravioleta 19-20
  • Lectora fiel 21-22
  • Marya 23-24
  • Patricia Lopez Alvarez 25-26
  • Isaura B P 27-28
  • Angeles Arca Bustelo 29



¡Mucha suerte a todos!


Revisad la lista y si hubiera algún problema de puntos o falta algún participante no dudéis en dejar un comentario, repasaremos la lista de participantes y solucionaremos el problema.

Dicho lo cuál, este lunes se publicará la resolución del sorteo por parte de la página Random.org.

De nuevo, ¡muchísima suerte a todos los participantes!

domingo, 6 de septiembre de 2015

Liebster Award




 Hola a tod@s,

Hoy os traigo una entrada especial de premio, ya que la simpática colega del blog Escribiendo destinos, ha nominado este blog para Liebster Award, así que lo primero de todo es agradecérselo, me hace mucha ilusión que se acuerden de mis mundos para estas cosas.  

Normas:

1. Agradecer al blog que te ha nominado y seguirlo.
2. Responder las preguntas.
3. Nominar a once blogs con menos de 200 seguidores.
4. Realizar once preguntas a los blogs nominados por ti.

Preguntas:


1. ¿Quién es tu personaje literario favorito?
Se me hace complicado elegir sólo uno. Hay demasiados que me enamoran: Alar Vorkosigan, Faramir, Arsenio Lupin, Lyra Lenguadeplata, Severus Snape...

2. Si pudieras eliminar para siempre una adaptación de algún libro (ya sea porque no te haya gustado o porque crees que no debería haberse adaptado), ¿lo harías? ¿Cuál?
Hay varias que son un poco nefastas, pero la peor, para mi gusto, pues es un libro que adoro, es La brújula dorada, adaptación del primer libro de la trilogía de la Materia Oscura, Luces del norte.

3. ¿Qué dos autores crees que si escribieran un libro juntos el resultado sería una verdadera pasada?
Creo que mezclaría a mis dos autoras de ciencia-ficción favoritas: C.J. Cherryh y Lois McMaster Bujold. Tanto si escriben una novela de fantasía como de ci-fi juntas, sin duda sería genial.

4. ¿Último libro que has leído? ¿Lo recomendarías?
Mi última lectura ha sido Legión del espacio de Jack Williamson, todo un clásico del space-opera. Es una historia entretenida, si te gusta el género, pero prefiero recomendar el mejor libro que he leído este año Vango de Timothee de Fombelle.

5. Las segundas partes nunca fueron buenas. Menciona una saga o trilogía en la que se equivoque esta frase.
Sin duda con El Señor de los Anillos, su segunda entrega, Las dos torres es aún más sobrecogedora, aunque aún es superada por la tercera parte del mismo libro, El retorno del rey.


6. ¿Cuál es tu portada favorita de libro?
La verdad es que no tengo una favorita, son muchas las que me gustan, igual que otras me parecen horribles. De los últimos libros que he comprado me llama mucho la atención la de The new annotated H.P. Lovecraft. Y estoy deseando ver las portadas de las nuevas ediciones ilustradas de Harry Potter.



7. Inserta el gif que quieras de una adaptación literaria.
En lugar de un gif, me permito la libertad de publicar el trailer de El marciano, una novela cuya lectura he disfrutado mucho y espero ver pronto la película en el cine.





8. ¿Género literario que odies?
No hay ninguno que odie, pero sí es cierto que de algunos no suelo leer mucho, como es el caso de la novela histórica, ya que prefiero leer ensayos cuando me interesa algún momento de la historia en particular.

9. ¿De qué libro reescribirías el final?
De unos cuantos, jajaja. Aunque el que más me decepcionó fue Sinsajo, hubiera deseado una historia menos precipitada y que la autora cuidará más a sus personajes hasta el final.

10. Mascota literaria favorita.
 No es realmente una mascota, sino más bien el alma del personaje en sí, pero no puedo evitar pensar en Pantalaimon, el daimonion de Lyra Lenguadeplata.




11. ¿Por qué lees?
Por lo mismo que respiro, porque lo necesito para sentirme viva y porque es una de mis islas de la felicidad, dentro de mi mente y de mi alma.

Voy a nominar sólo a los siguientes blogs, quien quiera es libre de hacerlo:

-Not that geek de Becca
-Erase una vez de Ray
-Mirada de arcoiris de Lidia Rosa (Skar28)
-La magia de encontrar a la Maga de la Maga
-Escritura y fotografía de, mi guapo, Jaime
-El rincón del lector de mi jovencísima y simpática blogger Natalia Bernal. 

Os recomiendo que paséis por todos ellos y os agradecería que apoyarais especialmente a Natalia, que es muy peque y un amor.

Las preguntas son las mismas que me han hecho a mí, ya que me gustan mucho las elaboradas por Escribiendo destinos, os recomiendo que visitéis su blog y la sigáis.